¿Tolerancia? En la red social del odio no saben qué es eso


POR HUGO MORENO

La tolerancia es uno de los principales e indispensables valores para acercarnos como personas y vivir con armonía en sociedad, pero a veces este ingrediente vital para la convivencia libre, sana, civilizada y productiva escasea como el agua en el desierto, ya que al parecer en algunos seres humanos reinan los instintos de brutalidad y la sin razón.

Y en cuestión de redes sociales podemos decir que aunque su naturaleza implica que sean continentes de la tolerancia, también hay algunas islas de la intolerancia, y no hablamos de Twitter, que al contrario de lo que muchos piensan es un oasis de la tolerancia comparado con la red social Hatebook, una plataforma que se autodefine como  “El Imperio del Mal” y es dirigida por el “Dr. Evil”.


Sí, esta web social podría decirse que es el reino de los troll´s, puesto que está diseñada para ejercer el troleo , bullying, odio, agandalle o mala onda, como guste denominarle, a su extremo y convertirse en un auténtico grinch, bully, vándalo o violento extremista digital.

En Hatebook se han formado 6,100 “clanes del odio” para todo: a los borrachos, a los adictos, al rap, al reggaeton, a los idiotas, a los heterosexuales, a los homosexuales, a los afroamericanos, a los que “se creen muy cabrones y saben todo” (sic), a los tontos, a los inteligentes, a cuestiones religiosas, a quienes hablan algún idioma, a los que odian los lunes, a los maestros, a las novias, a los novios, al trabajo, al ocio, a la belleza, a la fealdad, a la policía, a la gente feliz, a las personas tristes, a los que odian por odiar y un largo etcétera.

Ahí, un ejército de casi 30 mil troll´s de diversas regiones del mundo que se clasifican como “loosers”, “sucker”, “players” o “hater” y son activos participantes como enemigos o aliados para desatar su ira contra todo aquél que se cruce en su camino.

El Hatebook, traducido como el “libro” (book)  del “odio” (hate), se fundó en los Estados Unidos en 2007 como una herramienta “social” que “conecta” a los enemigos para promover el odio, el aborrecimiento y rencor. Se caracteriza por su potencial virulencia en los ataques, ya sea contra algún tema que los una o determinada persona o personaje que les caiga mal a los usuarios.

Incluso, como es de esperarse en un territorio donde dominan los instintos más primitivos, no es muy insensato afirmar que es la auténtica selva virtual del todos contra todos, ya que entre los propios usuarios se mandan advertencias, ataques, insultos, calificaciones negativas o ácidas críticas a su forma de expresarse, verse o ser dentro de aquello que es difícil llamar comunidad.

Y aunque algunos usuarios asumen que su presencia es en plan de diversión y entretenimiento, se observan expresiones discriminatorias, racistas e insultantes para cualquiera que se precie de un poco de civilidad.

Hatebook es una red social para mayores de 13 años y se ingresa de manera gratuita mediante un formulario para el llenado de un perfil como cualquiera de las redes sociales, pero distingue a esta plataforma que el usuario seleccione sus preferencias de odio para ser víctima de ataques o partícipe y aliado en los clanes del “imperio del mal”.

Si hubiera premios a las iniciativas anti-sociales, Hatebook tendría el primer lugar y las menciones honoríficas acaparadas, pues tan sólo en su introducción dice a manera de invitación: “sube mentiras de alguien, publica secretos, obtén el último chisme de tus enemigos y amigos, revela fotos y videos en su perfil de odio, etiqueta a tus enemigos, únete a un clan del odio para deshacerte de todas las cosas molestas que te rodean y hazte cargo del mundo”.

Hoy hace ya 16 años que se invitó a los Estados miembros de las Naciones Unidas el Día Internacional de la Tolerancia como una fecha para reafirmar el compromiso de fomentar el bienestar, la libertad y el progreso de los seres humanos en todas partes, así como alentar la tolerancia, el respeto, el diálogo y la cooperación entre diferentes culturas, civilizaciones y pueblos, y precisamente por todo ello, no puede pasar inadvertido en este espacio el hecho de que en las plataformas tecnológicas de uso casi generalizado para la comunicación también existan expresiones inversas a los mejores propósitos sociales que se han manifestado por la mayoría de las personas en el mundo.

Sin embargo, es evidente también que en el uso y ejercicio de estos valores que distinguen al mundo civilizado, urge emprender acciones con libertad, tolerancia, educación, respeto, igualdad, inclusión y equidad que den otro cause al odio, la discriminación, racismo, los ataques y todas aquellas manifestaciones de patologías sociales para lograr construir entre todos, día a día, un mundo mejor.


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